
Por: Jairo A. Castrillón (Geniale)
En el mes de marzo, en este mismo rincón, escribía sobre la posibilidad de que Leo Messi viniera a la MLS y mas exactamente al Inter Miami desde donde le seguían la pista cuando se supo que en el verano se desligaba del Paris Saint Germain y que las posibilidades de extender el contrato por un par de años más eran mínimas ante las pretensiones económicas del estelar jugador.
Tras leer las palabras del Comisionado Don Garber en el matutino El Atlético, aquel mismo mes, entendí que si la voz mayor de la liga sustentaba el rumor, entonces la situación trascendía los límites de la especulación.
Hoy, casi tres meses después, la noticia se cristalizó y el Diez cerrará su ciclo deportivo en el cuadro de la Capital del Sol en donde su familia (que jugó un papel clave en la decisión) se siente de maravilla y donde tienen sede propia desde hace algún tiempo. Esto no fue solo cuestión de dinero y ya. Si hubiera sido así, Arabia quizás ganaba la partida porque estaban enloquecidos los jeques ofreciendo lo que ellos y su ego pueden hacer para intentar fortalecer un torneo diseñado para camellos y dinosaurios en retiro.
Por aquel entonces Garber habló de buscar un decorado adecuado para aterrizar al argentino y proporcionarle no solo el mejor ambiente sino una cifra real, ajustada y tentadora. Por eso en la recta final primaron factores mucho más sentimentales que el malvado metal. Leo sabe que tiene el dinero que nunca pensó y tal vez estuvo a punto de romper todos los registros si se hubiera ido al fútbol árabe, pero al final la oferta de la MLS resultó muy completa (apoyada en la participación de varias firmas comerciales como Apple y Adidas), junto a un entorno ideal para que su esposa e hijos lleven una vida normal, lo cual destrozó el respaldo monetario de cualquier chequera petrolera. Una cosa es estar viajando semanalmente a ver a tus hijos y tu mujer en algún país del mundo (donde ellos de verdad quiere vivir y sean felices), y otra muy distintas es estar al lado de ellos, después de las prácticas o en el mismo vuelo cuando se viaja a visitar al rival para después ir a casa. Esos detalles, que no son menores, marcan una diferencia por un jugador que la afición no solo quiere sino que admira por ese “toque” tan humano que supera el ego de otros tantos.

Para ser consecuente con mi posición, sin ocultar que me alegra un montón la llegada del astro, le recuerdo que desde este rincón solo le pido compromiso y dedicación. Que nos entregue sin piedad lo que le quede porque su magia ahora tiene nuevas fronteras y tras de ellas una afición que ha crecido, que vive cada jornada, que le es fiel a sus equipos y que gracias a Dios todavía va en familia a los estadios, en el mejor ambiente. Por eso su capacidad y talento servirán para impulsar aún más una liga que va “palo arriba” así a muchos les duela y les moleste que otro estelar, el mejor de todos, esté jugando por estas latitudes. Por eso se agradece la labor de Beckham y Jorge Mas quienes, como propietarios del equipo, concluyeron una ilusión que llevaba seis años cocinándose y de la cual no desistieron nunca, truncando de paso la esperanza y los intentos del mismo cuadro galo y de un Barcelona que se desinfló en llanto al ver que otra vez Messi se les escapa de su gran carpa.
En su momento pedí que Leo diera el paso en este verano o sino que cerrara donde quisiera porque el momento era este y afortunadamente llegó. ¡Bienvenido monstruo!

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