Philadelphia Union coach in Bimbo jersey seated before cheering supporters

Ryan Richter llegó como interino para apagar el incendio, pero su conocimiento de la cantera, de los jóvenes y de la propia estructura del Union terminó convirtiéndolo en algo más que una solución de emergencia.

Por: Jairo A Castrillón

Antes del Mundial, quienes cubrimos la MLS quedamos sorprendidos tras el despido del estratega sudafricano Bradley Carnell como técnico del Philadelphia Union. Un movimiento que se apoyaba inevitablemente en los resultados del momento, tras un arranque de temporada terrible en el que había sumado apenas siete puntos de 45 disputados: un pobrísimo rendimiento del 15,5 por ciento

La caída resultaba sorpresiva porque apenas unos meses antes Philadelphia había sido el mejor equipo de la temporada regular, conquistando el Supporters’ Shield de 2025, mientras Carnell fue elegido Entrenador del Año de la MLS.

El sudafricano sale y se anuncia la llegada de Jon Scheer como nuevo director deportivo del club, lo que da la sensación de que el Union iba en busca de una reorganización total.

Como siempre sucede tras la partida de un entrenador, se anunció que el club iniciaba la búsqueda de un nuevo timonel y, como también pasa, dejaron al interino de turno como encargado hasta que llegara su reemplazo.

Lo que nunca pensaron es que esa urgencia por encontrar un nuevo técnico se fue mermando de a poco luego de que el designado, Ryan Richter, no solo mantuviera al equipo a flote, sino que lograra escalar posiciones de manera vertiginosa con un grupo muy joven y con una propuesta agresiva que los sacó del sótano y ahora los ubica en zona de clasificación. Toda una impensada locura.

Richter no solo corrigió lo que andaba mal, sino que engranó un conjunto que funciona de maravilla, o por lo menos así se ve mientras los resultados lo respalden.

Lo bonito de la historia, o paradójico, si se quiere, es que este técnico no se fue al banquillo por su grandeza, sino porque conocía de fondo todo el trabajo de las fuerzas básicas, por donde pasó como jugador y formador; por eso cambió el chip de un grupo tan joven.

Richter jugó como volante en la escuela básica y superior. En algún momento estuvo en el equipo de primera entre 2011 y 2012, pero nunca pudo debutar en la MLS vistiendo la camiseta de Philadelphia. Jugó algunos partidos con Toronto en 2013 como lateral derecho y decidió luego moverse por algunos clubes del país a nivel profesional en ligas de ascenso.

Más tarde recala otra vez en el Union y, desde entonces, participa activamente en la formación de jugadores en todas las categorías. Richter forma parte, además, de la formación del estelar juvenil Cavan Sullivan desde los 8 años. Fue su primer entrenador en el Union cuando el hoy juvenil tenía apenas esa edad y luego lo dirigió en la Sub-11, la Sub-15 y el Union II, según sus propias palabras.

Richter nació en Southampton, Pensilvania, y comenzó su etapa como técnico en 2018, integrándose al cuerpo técnico mayor en 2022. Luego recibe la oportunidad de dirigir a Philadelphia Union II en el torneo MLS NEXT Pro.

Desde que ocupa la vacante en el banquillo técnico, su labor se resume en una seguidilla de 11 partidos invictos, con un grupo humano que muestra ese ADN que ha caracterizado al club desde siempre: lucha, sacrificio, verticalidad y contundencia.

Lo curioso es que, en este tipo de situaciones, los clubes siempre buscan sanar la herida en el exterior, pero en este caso la cura, al parecer, estaba en casa, dentro de su propia estructura, con un hombre que no ha cambiado nada. Solo aceitó y recompuso un engranaje que parecía no tener el lubricante ideal, nada más.

Y todo pese a que todavía mantiene el rótulo de interino. Los resultados y el grupo, sin embargo, parecen oponerse cada vez más a ese calificativo.

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