
Por: geniale
La selección de los Estados Unidos ya empezó a jugar su Mundial. Después de conocer el grupo de convocados, el equipo se reunió en Fayetteville, Georgia, donde ha empezado su evaluación física y la verdadera valoración de cómo están para enfrentar la dura prueba.
Como siempre sucede, hubo críticas al llamado del técnico Mauricio Pochettino, en especial por la ausencia de algunos jugadores considerados importantes en los partidos amistosos. Es el caso del volante zurdo Diego Luna, Tanner Tessmann o Aidan Morris, todos ellos en buen nivel y con mucha capacidad, en especial Luna, que estuvo en toda la fase de compromisos amistosos.
Al final, con la inclusión de Gio Reyna, de muy poca participación en el año y severamente cuestionado, queda claro que el conjunto de las barras y las estrellas será, en esencia, un colectivo de mucha velocidad, con un gran sacrificio y de transiciones muy rápidas. Es decir, hay poco espacio para la pausa en la mitad y para el fútbol vistoso y romántico.
El caso de Reyna es un tiro al aire, pero vale la pena el riesgo porque es tal vez el jugador más fino por su calidad y físico de toda la plantilla. La capacidad que tiene el volante del Borussia Mönchengladbach es tan grande que, si no fuera por sus continuas lesiones, quién sabe dónde estaría. Reyna no solamente tiene una riqueza técnica extraordinaria, sino que posee una visión del juego única. Es el “dron” más preciso que pueda tener Pochettino en sus filas; el interrogante es si aguantará sin lesionarse, ya que ha sido una constante desde siempre pese a sus 23 años de edad. Si no fuera por esto, el mundo estaría maravillado de todo su arsenal y talento.
Con Reyna en la cancha, Estados Unidos apuntará a retener la pelota y hacer pausas cuando sea necesario, pero sin él se concluye que monopolizar el balón no será la esencia, sino una situación alterna, ya que el grupo estará listo para relevar los espacios libres y cerrar las líneas de pase sin pudor. ¿Ultradefensivo? No, pero sí disciplinado en marca. De allí en adelante se construyen las opciones ofensivas, donde hay jugadores con calibre para inquietar.
En el sector posterior, más allá de Matt Freese, que es el inicialista bajo los tres palos sin discusión, Pochettino tuvo tacto en convocar un grupo de defensores rápidos, polivalentes, precisos en el juego aéreo y fuertes en los duelos. Decir que serán impenetrables es una exageración, pero allí radica la base de este proyecto y la posibilidad de trascender en la Copa del Mundo.
En la mitad, como mencioné, más allá de Reyna no hay pausa. Por allí se mueven jugadores veloces como Weston McKennie, Tillman o el referente Christian Pulisic, pero la recuperación será la principal tarea y eso requiere de mucha aplicación y concentración porque es la zona previa antes de que el fondo sea atacado, o desde donde nacen las veloces cabalgatas y entregas para romper al rival.

Pochettino
El técnico argentino ha sido el timonel más costoso en la historia de la selección norteamericana. Llegó precedido de una buena reputación por el trabajo realizado en la Premier League, donde brilló con Tottenham y Southampton, pero fue muy irregular con el PSG de Francia y el Chelsea. Allí, en estos dos últimos clubes, fue donde no pudo garantizar resultados bajo una alta presión y eso es lo que va a abundar en este Mundial con una selección de USA que ya no tiene una afición que se quiere enamorar o aprender cómo se juega el fútbol, sino que se enamoró del deporte, ha participado del crecimiento de una liga cada vez más fuerte y, por tradición, le gusta ser figura en todo.
Pese a la experiencia, el argentino tendrá que enfrentar un torneo que desconoce desde el banquillo, ya que como jugador estuvo en Japón-Corea 2002.
La historia cuenta, sin embargo, que grandes estrategas de clubes no pudieron dar frutos en un Mundial. Es el caso de Fabio Capello con Inglaterra, Sven-Göran Eriksson, Louis van Gaal, Marcelo Bielsa, etc., todos ellos convencidos de que con los éxitos y la metodología de clubes iban a sellar algo importante en un Mundial y no fue así. Por eso lo de Pochettino es más pesado porque se le viene no solo administrar una selección, sino ser anfitrión de la Copa del Mundo más comercial hasta el momento, la presión mediática, el ruido político y muchas cosas más.
Ahora, buscando siempre el equilibrio y más allá de los resultados, el técnico gaucho ha tenido un recorrido sólido y el proceso con la selección es serio. Parece que estuviera a gusto y por eso no extraña que cuando el contrato está a punto de expirar, entonces salgan ofertas de grandes clubes, como la reciente del Milán, sin poder definir sí es por un voto de confianza a su capacidad o una maniobra de distracción (qué oportuna).
A esta hora, cuando el conteo regresivo se inició, sabemos que Pochettino conoce a sus jugadores, tiene un sistema definido y, sobre todo, está dirigiendo a una generación que genuinamente creció jugando en Europa, lo que facilita la comunicación táctica.
Si a mí me lo preguntan, diré que creo en el grupo y voy con ellos hasta donde lleguen. Jugar un quinto o sexto partido sería importante para una selección que sabe lo complejo que es llegar al primer lugar de un Mundial, especialmente cuando los combinados históricos se preparan para no renuncian al poder.

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