
El Mundial sigue siendo, como se diría en el campo de los negocios, un oligopolio donde las opciones son tan reducidas como las de Visa y Mastercard en el sector financiero.
Por: Jairo A Castrillón
El titular resulta tan sencillo como diciente y muy fácil de cambiar si los cálculos no se cumplen, porque el favoritismo que los acompaña es mayúsculo. Una de las dos, Francia o España, llega al Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá con el rótulo de favorita y en las casas de apuestas los galos superan a los ibéricos por dos puntos porcentuales (18% a 16%). Inglaterra, por otro lado, aparece como la tercera opción para campeonar con un 10%, pero a este punto, cuando ya estamos en la semana de inicio, todo sobre el papel luce muy fácil.
En el arranque, España se instala en un grupo que se antoja cómodo ante Uruguay, Arabia Saudita y Cabo Verde. En los pronósticos el cuadro español tiene un 79% de pasar sin problemas, mientras que, en la zona I, donde Francia estará enfrentando a Senegal, Noruega e Irak, los estimados son más mesurados, no porque se dude que Francia no tiene con qué avanzar, sino porque los rivales están en la línea de los que pueden sorprender.
En el aspecto táctico, los españoles tienen en promedio más el balón, les gusta una presión alta, manejan progresiones muy veloces, pero son menos rápidos que los franceses en las transiciones ofensivas, y es allí donde se ganan los partidos.
El cuadro español terminó su grupo clasificatorio de manera muy limpia con cinco victorias, 21 goles a favor y 2 en contra. Muchos expertos consideran que funcionalmente, como colectivo, son los mejores, con una posesión vertical, pressing muy coordinado y variantes amplias por los costados, con dos baluartes en el manejo del tiempo como Pedri y Rodri.
Los franceses están sólidos en su estructura más allá de que en uno u otro partido de adecuación no hayan brillado. Aparte de las ausencias de Camavinga y Griezmann, quienes aportaban finura en la zona media, la prensa gala le preocupa el pragmatismo de Deschamps y teme que les merme brillo y capacidad a las individualidades.
Dentro del grupo de favoritos, después de los ingleses en la tercera casilla, aparecen Brasil, Argentina, Portugal, Alemania y Países Bajos, aunque muy por debajo de los galos e ibéricos, ya que tuvieron procesos clasificatorios no tan sólidos o dominantes o por lo menos se antojan con mayores fisuras.
Sin embargo, en un plano especulativo, si España o Francia no pasaran de la fase de grupos (porque cosas se han visto), Inglaterra seguiría siendo el primer opcionado y Alemania daría un salto en esta subjetiva lista mirando las estadísticas que los acompañan. Es más, sin galos e ibéricos, una final entre británicos y teutones o una cita dramática y netamente suramericana, entre cariocas y gauchos, pudiera entrar en el radar.
Para entender lo anterior, es preciso subrayar que las posibilidades de que España y Francia no pasen a la siguiente fase son de apenas el 3% y, pese a que más equipos pueden abrir un corredor a las sorpresas, las potencias dominantes históricamente siguen integrando el grupo de opcionados y el nuevo formato permite, inclusive, que algún histórico tenga una mala tarde.
La FIFA, en su infinita sabiduría, sembró a España y Argentina en cuadrantes opuestos, lo que significa que no podrán cruzarse hasta semifinales. Pero también significa que Inglaterra, sembrada en el Grupo L, tiene un camino que potencialmente evita a los dos favoritos hasta la final. Si España y Francia caen, ese cuadro se convierte en una verdadera autopista.

Somos claros en que hoy en día la infraestructura formativa y los circuitos de desarrollo europeos permiten que muchos juveniles lleguen a la primera división en sus ligas con 400 o 500 partidos jugados de alto nivel apenas a los 23 años, estando muy por encima de las ligas de otros continentes y eso marca una diferencia abismal.
Lo anterior nos permite analizar, de manera clara, que el Mundial sigue siendo, como se diría en el campo de los negocios, un oligopolio donde las opciones son tan reducidas como las de Visa y Mastercard en el sector financiero, o Coca-Cola y Pepsi en el mercado de bebidas gaseosas.
El plano mental es otro aspecto clave en este tipo de pruebas, y si bien es cierto que oncenos como Marruecos o Japón, que poseen un trabajo avanzado en este orden, están en una lista opaca de seleccionados con opciones de romper los pronósticos, el patrón histórico confirma que los europeos y un par de latinoamericanos tienen la fortaleza mental y la experiencia para lidiar con competiciones de siete partidos al más intenso nivel, aunque esta vez, recordemos, serán ocho los que deba completar el nuevo monarca.
Marruecos tiene la defensa más organizada tácticamente fuera de las potencias europeas, el bloque colectivo más disciplinado del torneo entre las selecciones no tradicionales, y Hakimi como el lateral más completo del mundo, pero hay un nuevo estratega que no termina de conectar con el grupo, mientras que Japón tiene victorias amistosas sobre Alemania, Brasil y España en el ciclo previo al torneo, y el pressing de Moriyasu es uno de los más sofisticados del torneo fuera de las potencias europeas. Hay que mencionar lo anterior, pero eso no garantiza que tengan la grandeza de los gigantes del siglo; para eso deben romper los conceptos con algo contundente en la cancha.
Al final, el Mundial 2026 con 48 equipos amplía el espectáculo, crea más partidos, más emociones, más historias. Pero no democratiza el título. La estructura de poder del fútbol orbital es suficientemente sólida como para que incluso en el escenario más caótico posible, la copa termine en manos de alguien que ya la ha levantado antes y por eso Francia y España están en el primer lugar de preferencia, ya que forman parte de ese estrecho Olimpo de los campeones mundiales.
¿Y usted, ya tiene su favorito?

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