
Por: Geniale
Cobrar por ventanilla
Al resumir la jornada dominical es obligado iniciar por la aplastante victoria de Alemania sobre Curazao 7×1. No hay mucho que detallar en cuanto al partido ya que el resultado es, de por sí, evidente como muestra fehaciente de lo que sucedió en la cancha. Sin embargo, vale la pena rescatar la seriedad de un equipo alemán que salió a la cancha a practicar su asfixiante marca sin especulaciones. Salió a demoler pese a que en algún momento la pizarra se igualó a uno y algunos creyeron que el maleficio continuaría para la selección teutona después de la debacle de Rusia y Qatar.
Los isleños debutaron con ganas, sin esconderse, es cierto, pero saborearon con amargura la propuesta del fútbol al más alto nivel por primera vez en su corta historia. Es apropiado recordar que solo hasta 2011 asumieron como miembros de la FIFA, por lo que llegar a un Mundial fue, de hecho, una alegría impensada. La única experiencia con oncenos del Viejo Mundo la tuvieron en la fase de adecuación cuando enfrentaron a Escocia y perdieron (4-1), buscando tener alguna noción del poderío europeo. Sin embargo les faltaron 3 goles más para descubrir la verdadera talla de los gigantes.
Es cierto que un gran porcentaje de los componentes de la plantilla ha nacido en tierras holandesas o reside y juega allí, pero esto es muy distinto a jugar como selección a nivel de grandes ligas, aunque la alegría nunca se perdió a pesar del abultado marcador.
Bien por Alemania que entró pisando duro no por el rival de turno, sino probando que está preparado para corregir su historia y no dar ningún tipo de ventaja.
En el segundo duelo Japón y Países Bajos nos regalaron un electrizante compromiso que se resolvió hasta casi el final cuando los nipones logran la paridad a dos goles. Países Bajos controló el útil e intentó administrarlo con propiedad, pero resolvió con pelota parada, mientras que los japoneses se apegaron a una propuesta más conservadora, de alta concentración en marca y con línea de tres en el fondo, proponiendo transiciones rápidas y una disciplina rígida sin abdicar, nunca, a la intención de sumar. Rescataron el punto con un remate de cabeza (por donde parecía menos probable), con un desvío sutil de Daichi Kamada que al final salió como el autor de la salvación.
La CONMEBOL en las sombras
Ecuador recibió un golpe durísimo al perder contra Costa de Marfil en un partido que resultó intenso, no muy bien jugado desde el orden táctico, demasiado enredado por momentos en el manejo del balón, con el brillo de algunas individualidades, especialmente por el lado africano, y un gol lapidario sobre el minuto 90 tras una buena definición de Amad Diallo de 23 años y propiedad del Manchester United.
Lo curioso es revisar las reacciones de una prensa ecuatoriana dolorida y algunos medios que, inclusive, creen que el resultado no fue justo y que sus seleccionados merecieron más pero ¿adivinen qué? Se están jugando un Mundial y aquí no es quien merezca, sino quien sabe cobrar por ventanilla y eso hicieron los africanos. Dieron el zarpazo final como leopardo en cacería, en el momento preciso, para anidar el balón en la red y, para ser claro, rescatando una segunda fracción al alza, donde el despliegue físico fue evidente y la velocidad en las transiciones ofensivas.
Cuando se lee la jugada del gol es unánime el concepto en todas partes: una cabalgata por la derecha de Singo que terminó con un pase al punto penal para Diallo, que con un remate al palo derecho venció a Galíndez. Con tres trazos largos y veloces, aprovechando una mayor disposición física, estas gacelas, y aquí aplaudo la velocidad en la gestación, derrumbaron la fortaleza e ilusiones ecuatorianas que ya, a esa altura, parecían conformarse con un empate.
La conclusión es una: Ecuador no pudo desenredarse ante la fortaleza del rival, no tuvo suerte con dos balones que se estrellaron en el horizontal, pero no ganó, no pudo. Le «robaron» los puntos en franca lid, sin estar sometido, pero se los quitaron y esto es un campanazo para cualquier equipo porque en este tipo de pruebas la historia no supera la realidad.
Ahora le queda enfrentar a Curazao el próximo sábado y debe apuntarle a golear sin reparos, para luego definir la suerte contra una Alemania que arrancó pisando duro y sin piedad.
!Gracias por su opinión y suscripción!


Deja un comentario