Después de la pesadilla…lo demandan por opinar en internet

Rembrandt

Conozco a Tom Lloyd, trabajé con él. Durante el tiempo en que compartimos labores profesionales, antes de su retiro, se ganó mi respeto por su seriedad, profesionalismo y principalmente honestidad, Teníamos en nuestras manos un trabajo complicado, en el cual resolver cada caso representaba no solamente la suma de material probatorio sino la capacidad de aceptar que nuestra empresa no había cumplido con las expectativas de los clientes y aceptar la responsabilidad. Nada más difícil para mí porque todo caso lo quería ganar, pero para eso estaba él.

El señor Tom, como siempre le he llamado, ha sido un enamorado de las cosas simples, de su esposa, la naturaleza y los animales que con cariño ha protegido y resguardado.

En marzo de 2018, uno de sus consentidos llamado Rembrandt (un Standard Poodle) empezó a dar muestras de malestar actuando de una manera extraña y se desvaneció cuando iba camino al vehículo que lo transportaría en busca de ayuda. De acuerdo al señor Tom, al ver que su perro no estaba bien decidido llevarlo de emergencia a una clínica veterinaria en el sector de DeLand (Florida) donde reside.

Según su relato, allí le recibieron a Rembrandt y le dijeron, al cabo de 30 minutos, que era una posible ruptura del bazo, lo cual obligaba a una cirugía de emergencia y el pago de 1,800 dólares. El señor Tom pagó los gruesos honorarios sin dudarlo y se retiró preocupado, pero con la tranquilidad de que su perro estaba en manos profesionales y de que sería atendido de manera inmediata como se la habían prometido.

Seis horas más tarde, recibió una llamada del centro hospitalario donde le advertían que debía recoger a su perro porque no habían encontrado un cirujano para atenderlo. Según el señor Tom “cuando ingresé a Rembrandt no podía caminar y difícilmente respirar, pero cuando lo recogí de la clínica estaba sin esperanza alguna”.

Acto seguido, en medio del desconsuelo y la tristeza, lo llevó a otro centro médico especializado donde no tuvieron más opción que sacrificar al can pues ya no había nada que hacer.

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Más allá de la muerte de Rembrandt por el problema en su bazo, lo más indígnate para su propietario fue todo el tiempo que se perdió antes de concluir la imposibilidad de encontrar ayuda adecuada. Tal vez si lo hubieran llamado de la clínica para decirle que había fallecido lo hubiera entendido, pero resultaba muy doloroso aceptar que nada del sufrimiento que su perro estaba teniendo había sido mitigado por parte del personal de la clínica veterinaria y mas inaceptable resultaba que se lo regresaran sin mayores opciones que el sacrificio.

Es claro que, si la entidad regresa el ejemplar a su dueño, es porque quieren que este resuelva en otro lado, y para ello se demoraron seis horas.

De acuerdo a páginas especializadas, este tipo de situaciones médicas tienen como tratamiento “la esplenectomía, que consta de extraer de manera quirúrgica el bazo. Dependiendo de la enfermedad presente, se extrae por completo (esplenectomía total o radical), o solamente la porción afectada (esplenectomía parcial o focal). Obviamente, si las circunstancias lo permiten, se prefiere la extracción parcial para así mantener las funciones beneficiosas de este órgano, que por cierto no es necesario para vivir ya que sus funciones pueden ser realizadas por otras estructuras del organismo”.

Después de superar la tristeza, el señor Lloyd decidió ir a la página de Yelp y allí no solo contar su versión de los hechos sino darle una calificación muy pobre al centro sanitario. Antes que pensar en una demanda por mala práctica o negligencia y de buscar resarcir la pérdida con dinero (como tanta gente lo hace), dejar su testimonio fue más que suficiente.

Sien embargo, para gran sorpresa, días más tarde quedó estupefacto cuando supo que los dueños de la clínica decidieron demandarlo por difamación debido al comentario y ahora lo tienen envuelto en un litigio que le ha costado, hasta el momento, poco mas de 16 mil dólares en gastos de representación.

La situación no solo es preocupante sino una tendencia en crecimiento por parte de muchas empresas que demandan a quienes deciden dar su testimonio negativo, de acuerdo al periodista Frank Fernández del Daytona Beach Journal, quien realizó una amplia nota al respecto de este tema.

Haciendo un paneo por lo comentario que se la hacen a esta clínica, se nota el temor que tienen otros usuarios de contar la versión de sus hechos por miedo a las represalias de los propietarios de la clínica, quienes posiblemente tengan mejores fondos para sufragar los gastos de la demanda sin que les afecte mucho.

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El señor Lloyd, quien tuvo que crear una cuenta para las personas que le puedan ayudar en sus gastos de manera voluntaria y mínima, entiende que sus demandantes buscan afectar su bolsillo (lo cual están consiguiendo), y pretenden que retire su comentario (es él el único que lo puede hacer). Sin embargo, el señor Lloyd no lo hará simplemente porque considera que lo dicho allí no es otra cosa que la verdad contenida en un sencillo párrafo, además de hacerlo por su fallecido Standard Poodle y su familia.

Debo reconocer que soy un amante a los perros, cuido y quiero a la Pit Bull que me acompaña desde hace cinco años, pero me queda claro que un centro veterinario que me quiera callar por expresar públicamente una opinión que para ellos es negativa, no puede estar en la lista de consideraciones, especialmente si la situación es de características urgente, más allá de que también tengan otros excelentes comentarios.

Queda en manos de la justicia resolver quién tiene la razón, para beneficio de quienes siempre buscamos en las reseñas aquellos lugares donde podemos confiar. Al mismo tiempo, ojalá, puedan esclarecer por qué les tomó tanto tiempo determinar que no tenían los medios para atender el paciente, por qué decidieron admitirlo, en donde se equivocaron en el diagnóstico, en el procedimiento; cómo aceptan el dinero, lo regresan (incluyendo al paciente) sin aceptar ninguna responsabilidad y luego no son capaces de aceptar que el dueño del animal les dé una mala calificación. Dónde queda la sensibilidad de la que hablan y que se puede apreciar en algunas de las respuestas de los encargados.

Mi comentario es temeroso, con una carga de dudas enormes, pero fundamentalmente expectante porque no vaya a resultar que ahora, para escribir en internet una reseña, se tenga que tener una cantidad importante de dinero ya que no se sabe cómo o cuándo un establecimiento comercial pueda interpretar nuestras opiniones o testimonios como un daño frontal a la empresa sin importar la pesadilla que el usuario pueda vivir con dicha experiencia.

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Si quiere ayudar a la causa de Tom Lloyd este es el link:

https://www.gofundme.com/xdqpgz-legal-defense-fund?fbclid=IwAR3U6rfPK4qHQbMG390SyAD5k1wrn5YcLGE5FIc82uEzJ5m6DL2TWUBvbU8

Para leer el artículo completo de Frank Fernández sigue este link:

https://www.news-journalonline.com/news/20181208/deland-animal-hospital-sues-dog-owner-claiming-defamation-in-yelp-review?fbclid=IwAR3D3HLMoYn_i44LdV9bgszx4gF96JbN2qIIEZorq_z15deEfW7l5Y9CWlE

 

 

 

 

 

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