Nueva Inglaterra quedó en deuda con su historia.

Devastados, perplejos y con mil preguntas sin respuestas, quedaron los aficionados de los Revolucionarios de Nueva Inglaterra, quienes en una noche helada se apostaron en las tribunas a respaldar a su equipo, de manera incansable (hubo algunos locos sin camisa) hasta agotar el aliento. Pero más allá de los gritos, en la cancha la importancia y el desconsuelo se apoderó de Bruce Arena y sus dirigidos. Habían hecho una campaña brillante, con buen fútbol donde cosecharon cosas importantes, incluyendo el trofeo de la regularidad (suporter’s Shield), el cual les permitió obtener un billete directo a la próxima edición de la Liga de Campeones de la Concacaf. Fueron, de lejos, el equipo que más puntos cosechó durante el torneo regular estableciendo un nuevo récord (73 puntos) y ampliando una cómoda ventaja de 19 puntos sobre el segundo de la zona (Filadelfia con 54). Conocieron la derrota en cinco oportunidades y en casa solo perdieron 2 de 17 partidos jugados. Conjugaron una ofensiva temible con el argentino Gustavo Bou y el polaco Adam Buksa, quienes marcaron 31 de los 65 goles convertidos en todo el torneo. Además, para variar, tuvieron en Bruce Arena al mejor técnico de la temporada, el mejor arquero (Matt Turner), y a uno de los mejores extremos de toda la liga como lo es Tajon Buchanan quien, de paso, se despidió de la afición antes de viajar a Bélgica donde jugará con el Brujas de este país.  

Pese a todo el favoritismo y el  buen rendimiento colectivo e individual que se traía, la sensación de fracaso no se evapora, aunque es claro que en esta liga no por ser el mejor de la temporada ya se tiene el título asegurado (solo 8 equipos lo han logrado en 26 años de historia). Los playoffs son a otro precio y en ellos el que mejor hace las cosas se mantiene como sucedió con NYCFC que fue un digno rival consiguiendo una victoria sufrida pero merecida porque en ningún momento se amilanaron sus componentes ante el encopetado local pese a terminar con diez y con una merma física considerable. El hecho que los dirigidos por Arena hayan estado fuera de competencia desde el pasado 7 de noviembre, cuando cerraron calendario perdiendo ante Inter Miami por la mínima diferencia en el Guillette stadium, es un factor adverso que debe ser tenido en cuenta, aunque muchos intenten minimizarlo o quizás no lo consideren.

Consulté un técnico de mucha experiencia y gran recorrido internacional quien hoy dirige al Deportes Quindío, el colombo-argentino Oscar Héctor Quintabani, para obtener el punto de vista de un profesional al respecto. Según el profesor Quintabani una para tan extensa justo en el remate de un torneo no es buena. “En una competencia hay varias etapas y las finales son algo especial. Un equipo a lo largo del torneo va entrando en su mayor plenitud en las fases decisivas. Tanto en lo físico, como lo emocional, todo forma parte de un trabajo integral que involucra a todas las partes y un freno tan extenso, más allá del deseo de recuperar la plantilla, afecta este pico alto en el rendimiento.

“Es como manejar un fórmula uno a 300 kilómetros, tomando curvas a 180, para luego pararlo e intentar volver a la misma velocidad en un segundo. Es muy complicado. Además, la parte integral del jugador se afecta en el plano mental y físico. Hay una distensión en todos los aspectos que no es positiva cuando se llegan a instancias determinantes, y desde este punto se debe considerar el mermar o parar el ritmo que se traía. La para puede ayudar a recuperar algunas cosas, pero colabora para que se pierdan otras como lo es la continuidad que da la competencia al máximo nivel” aseguró el reconocido estratega.

Mas allá de poder establecer si este aspecto jugó o no en contra del rendimiento de Nueva Inglaterra, quedó claro en el rectángulo que el visitante fue colectivamente superior y tácticamente plantearon un encuentro que necesitó mucho esfuerzo físico y mental, sin olvidar la carga emocional que también tuvo una incidencia preponderante.

Nueva York nunca fue un equipo fácil para los dirigidos de Arena y el martes lo confirmaron. Ahora se preparan para ir a Filadelfia el domingo y allí intentar ganar su primer título de conferencia aspirando a la monarquía de la división ante un oponente que tampoco se les hizo fácil. Son dos clubes con un proceso largo, con jugadores que se conocen bien y que llegan en un buen momento. Tal vez la ausencia obligada de Tati Castellanos sea una baja sensible para los pupilos de Delia, pero eso no quiere decir que adolecen de elementos que puedan cumplir la tarea del goleador de manera decorosa.

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