Ganar y un «pinchazo». Esa es la única ruta de Colombia para pensar en Qatar.

Qué son unos petardos, qué el técnico es lo peor, qué nada vale y nada se hizo bien, en fin, toda una inagotable línea de comentarios cargados de un malestar general son los que se recogen cada vez que se habla de la selección Colombia por estos días y su labor en la ruta clasificatoria a Qatar, donde hoy está por fuera.

Tal vez resulte oportuno recordar que ninguna de las fases previas (a Brasil o Rusia) ha sido fácil o sobrada para el cuadro cafetero, como para que la realidad actual sorprenda a cualquier iluso. Es cierto que para ir a Brasil llegamos con una mejor cosecha de puntos, goles e hicimos presencia como la segunda escuadra del continente, seguramente porque los cariocas, siendo los anfitriones de la prueba orbital, no estaban en la disputa. Pero la intensidad de la misma competición y el hecho de haber tenido que ver como en el banquillo pasaban Hernán Darío, luego Leonel Álvarez, para descansar las aspiraciones en José Néstor Pekermán, que al final cristalizó las ilusiones, advierten en la lectura la crisis que se vivía.

Resaltemos que solo en la cuarta y sexta fecha estuvimos por fuera de clasificación, pero de ahí en adelante se transitó en los primeros cinco lugares y desde la octava jornada, hasta la última, siempre fuimos segundos o terceros, así que la prueba tuvo ribetes de angustia, pero no de tragedia nacional.

Para la cita orbital de Rusia la paridera nunca se agotó. La discrepancia final entre el quinto (Perú) y el sexto (Chile) fue la diferencia de gol, pero inclusive el séptimo (Paraguay), finalizó a dos puntos del cuadro de Gareca y se quedó con la ilusión.

En la última fecha de aquella ronda terminamos negociando con los peruanos para no hacernos daño, en un hecho bochornoso que los chilenos, especialmente, repudiaron con justa razón. Acabamos siendo cuartos en la general, pero hasta la jornada 12 estábamos por fuera y la olla a presión a punto de explotar. Por eso lo visto en este ciclo no debe sorprenderle a nadie, repito, ya que se renunció a una nueva visión táctica y de entrenamiento (estilo europeo), para quedar en el mismo circulo del toque-toque que al parecer tanto nos gusta.

NO ESTA ELIMINADA

Colombia no está eliminada y esa es la buena noticia. Al equipo de Reynaldo solo le queda ganar y el calendario, salvo Argentina, pareciera asequible, aunque con esta irregularidad y ausencia de gol ese término es relativo.

Al onceno cafetero poco le debe importar mirar atrás por donde vienen chilenos y bolivianos. Si la única opción es ganar, para qué mirar por el retrovisor. El acelerador se debe enfocar en charrúas (a dos puntos en la casilla de repesca), y los peruanos en la cuarta posición gracias a las dolorosas tres unidades que se llevaron de Barranquilla. Se debe esperar, eso sí, un pinchazo de alguno y ese pinchazo se va a dar.

Asumiendo que Colombia gana sus próximos tres partidos, siendo positivos y olvidándonos que en Argentina no hemos vuelto a ganar desde aquel 5-0 del 93, y que los gauchos llevan una racha extensa sin perder, miremos como Uruguay y Perú se pueden quedar sin el Mundial que hoy los ilusiona.

PROXIMA FECHA

En la próxima fecha (16) Uruguay va con Venezuela en Montevideo. Lo más sencillo es pensar en que los puntos se queden con el local, pero habrá que prenderle un velón a san Pekermán y sus nuevos “polluelos” a ver si por allí les dan una mano a sus vecinos.

Peruanos, de otra parte, reciben la visita de los ecuatorianos. Este es el partido de la fecha. Si los dirigidos por Gareca ganan dan una zancada enorme para viajar a Qatar, pero los ecuatorianos la tienen clara: con la victoria se acaba la paridera y pueden dar la vuelta olímpica, hacer reservas y comprar tiquetes sin importar las otras dos fechas restantes. Por eso no van a regalar nada. Una victoria ecuatoriana les daría a los colombianos una inyección adicional de esperanza (recuerden que estamos asumiendo que estamos ganando).

FECHA 17

En la fracción 17 el duelo crucial es en la capital uruguaya. Allí los charrúas se miden contra los incas y el triunfo es la única opción para ambas escuadras en su afán de asegurar la plaza, especialmente si no ganan o empatan en la fecha 16.

Si para este duelo todos llegan ganando en la jornada previa, entonces Uruguay estaría con 22 unidades, Perú con 23 y Colombia con 20. Un empate entre charrúas e incas, asumiendo que Colombia derrota a Bolivia, le daría la quinta casilla a los dirigidos de Rueda por mejor diferencia de gol ya que sumarían los mismos 23 que los sureños.

Ahora bien, en caso de empate en la fecha 16, Uruguay llegaría con 20, Perú con 21 y Colombia con 20 (seguimos pensando en que ganamos, no se me confunda). De esta manera, en caso de darse la paridad entre estos dos combinados y Colombia ganándole a Bolivia (recuerden que es la única constante), entonces se irían de la reclasificación los uruguayos con 21 puntos, Perú haría 22 y Colombia estaría cuarta con 23. Así de enredada esta la campaña.

La igualada entre charrúas e incas puede ser importante para ambos sí para ese entonces Colombia sigue con los mismos 17 puntos (es decir que perdió con Argentina), o tiene 18 en caso de empate con los gauchos. De ser este el panorama, y si los peruanos no pierden la memoria, pueden negociar un empate con los uruguayos y pensar en comprar tiquetes con descuento al final del compromiso.

Si para este choque llegaran con 22 y 23 puntos, ganando en la fecha 16, y le adicionamos el hipotético punto entre ellos, harían un total de 23 y 24 unidades en el acumulado. Seis unidades charrúas (ante venezolanos y peruanos), los pondrán arriba con 25 y cafeteros en quinto con 23.

Por eso las dos escuadras a lo único que le deben apuntar es a la victoria en la fecha 16 y esperar que Argentina le haga la vuelta a los colombianos para ir alivianando la ruta. De ser así, y no salir con la victoria, el equipo de Reynaldo puede regresar al país pensando cómo apaciguar los ánimos y buscar un proceso de recambio que no está claro, porque con este escenario ya solo valdría apuntarle a los milagros y a Dios no le gusta el fútbol, para que no pierdan el tiempo.

FECHA 18

Ya para la última fecha (18), y con cualquiera de los escenarios anteriores (siempre que estemos en la ruta de la victoria), Colombia no debería preocuparse sino por celebrar ya que estamos asumiendo que volvería a sumar completo ante los venezolanos. Por eso a la tricolor solo le queda ganar, ganar y ganar, nada más. Si no fuera por el partido que tienen sus rivales directos, tal vez la esperanza sería mucho menor de la que hoy tienen algunos aficionados. La matemática no es contraria al destino pero el fútbol exhibido y la carencia de definición son los que generan la incertidumbre. Espero que esta nota ayude a entender lo que nos espera.

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