DE TAQUITO POR LA MLS: PEGANDO DURO Y SIN PENA

Debería empezar por la liga, pero me detendré en la Copa de Campeones de la rectora centroamericana. Allí, en ese torneo donde se debe medir el verdadero potencial, los equipos de la MLS están confirmando que el crecimiento deportivo no es un mero accidente.

Lo hecho por NYCFC y Seattle, al menos en la primera fecha de los cuartos de final es para destacar (sin obviar la labor en la primera fase). No solo se ganó por un buen marcador ante Comunicaciones de Guatemala y León de México (de cara a los partidos de vuelta), sino que el fútbol exhibido estuvo por encima de los rivales de turno.

Pese a que los dos equipos todavía no dan pie con bola en el plano doméstico, donde marchan en lo bajo de la tabla, es claro que el mayor esfuerzo se canaliza para demostrar, con fútbol, el crecimiento y el nivel de la MLS por fuera de sus fronteras. Vamos a ver qué sucede con Nueva Inglaterra y Montreal cuando enfrenten a Pumas y Cruz Azul, respectivamente. El primero de local y el segundo de visitante ante rivales de respeto, pero que ya no asustan.

Hablando de asustar, causa temor la fragilidad con la que los chismes vuelan sin fundamento alguno. Es una cosa que pasa a cada rato sin ningún tipo de control. Lo peor es que todos los sabemos, pero es tan poco lo que la gente lee ahora, que solo un titular de cualquier montaje barato ya “educa e informa” a la respetable y perezosa audiencia.

Esta semana circuló una foto en la que, supuestamente, el técnico del Augsburg de Alemania, Markus Weinzierl, orinaba en una pierna del delantero Ricardo Pepi (como un acto de iniciación), cobrando un vuelo brutal que, como siempre, generó los populares coletazos del respetable que, antes de verificar, repito, lanza todo tipo de improperios sin medir las consecuencias.

A Pepi no le está yendo bien pero tampoco mal. Está en un proceso de adecuación normal para un chico tan joven. Lo que pasa es que para un goleador que llegó rotulado como la mayor contratación del club esta temporada, la presión es grande y de allí que todos tengan algo que opinar. Ahora, si usted me lo pregunta, para ser consecuente con lo que he dicho, me parece que el delantero no estaba listo para tan grande reto. Un par de temporadas en la MLS, afinando y tomándose confianza, le hubieran hecho mucho bien antes de ser lanzado a la jaula de los leones.

Hablando de felinos, los que parecen bestias furiosas, o por lo menos así lo consideran sus parcialidades, son los colectivos de Red Bull de NJ, DC United, por el Este, y Austin FC junto a LA Galaxy por el Oeste. Los cuatro equipos están invictos en lo que va del torneo, pero a los aficionados se les olvida que apenas van poco más de 180 minutos de la temporada. Esto apenas arranca señores.

Además, tampoco es que se hayan medido con aquellos conjuntos que están llamados al protagonismo y en la lista de favoritos. Han salido airosos enfrentando clubes que siguen batallando con sus dudas, debilidades, temores y falta de experiencia.

Si alguno considera a Cincinnati, Charlotte FC, Miami o San José como favoritos al título me avisan para que nos sentemos a mirar dónde están sus grandes virtudes. Por lo demás solo diré que, de los cuatro intocables, Red Bull es el único con pinta para grandes cosas porque retomó el nivel con el que había cerrado el año anterior. Los dos partidos no solo los ha ganado, sino que lo ha logrado con autoridad.

DC United, por su parte, es un histórico de la liga, pero la leyenda no se compara con un presente austero y sin brillo. Quizás esté mejor estructurado que en el 2021, pero nada que ver con lustros anteriores.

Austin FC, que recién se sacude del debut, tiene un equipo con retoques interesantes, que ha marcado 10 goles en dos salidas (algo que no había sucedido antes), pero cuando se mida a esos colectivos duros y serios que lo ataquen de verdad, los van a hacer llorar o por lo menos a tener una óptica distinta. Me hace muy feliz lo que pasa con este equipo y su afición, porque desde que llegaron las dos partes solo le han dado alegría a la liga, pero no se pueden perder las proporciones. Este es un mejor equipo y con mayor futuro, pero todavía no está para dar una vuelta olímpica. Por lo menos así lo veo desde este rincón.

El Galaxy, que para muchos es candidato, en mi óptica está para la postemporada y allí parará su historia. Si llega más lejos me alegro por su afición que lo merece.

Siguiendo con esto de la alegría, fue bonito, como me sucedió en Orlando cuando debutó el equipo en 2015, ver a la gente siendo protagonista en las tribunas. Lo de Charlotte, en su debut, no solo queda como un récord sino como una manifestación absoluta de cariño por parte de una generación cambiante en el fútbol en los Estados Unidos. Algo que mucho viejo mal humorado no quiere entender y menos aceptar. Así como estamos viendo una liga en desarrollo, con un grupo de jugadores que se renueva y una directiva que viaja a puerto seguro, no queda duda de que en las tribunas ya los asistentes saben lo que van a vivir. No es cuestión de novelería y nada más como le escuché a algún absurdo decir.

Ya para cerrar, no quiero hacerlo sin antes mencionar el aprecio y el respeto que siento por el técnico Bruce Arena. Cada vez que mi grabadora se dirigió a él encontró una respuesta educada así no fuera la mejor pregunta. Su registro como el estratega más ganador con 241 partidos, superando al legendario Sigi Smith, no es casualidad, todo lo contrario (vamos a ver dónde para). Los equipos de Arena, como pasa con el actual Revolution, se han caracterizado por tener ese sello ganador de un hombre que sabe motivar jugadores y buscar títulos.

Y con esto de los jugadores cierro. Se despidió oficialmente Bradley Wright-Phillips, un delantero temible que llegó a Red Bull acompañado de una inmensa sombra de dudas y se fue como un goleador incorregible. Tal vez no haya brillado en Inglaterra o Europa, pero lo que hizo en la MLS se lo agradecemos de corazón. Fueron 236 partidos en la liga, pero su carrera llegó a los 591 compromisos como profesional, con 216 goles y más de 38 mil minutos, sin que haya sido expulsado una sola vez.

Al igual que pasa con todos los jugadores del mundo, le llegó la hora de decir adiós, pero no por eso le diremos chao y nada más. Todo lo contrario, por su sobrada entrega le decimos gracias goleador por su talento, capacidad y profesionalismo.

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